Ctes, 13 de enero de 2012 Casi un año después me siento aquí a escribir de nuevo sobre la montaña rusa en la que me había embarcado cuando recibí la noticia de que estaba embarazada. En estos momentos Sofía duerme apaciblemente frente al balcón de nuestra casa. Creo que le gusta respirar el aire puro tal como a su mamá, mientras escucha música de distintos ritmos. La miro y me pregunto cuantas cosas más habrá sacado de mí. Tan chiquita y ya crece un poco traumatizada con temas como “todo cambia” de Mercedes Sosa o “Volver” de Gardel y hasta una “Canción para mi muerte” de Charly. Sin lugar a dudas me siento bendecida por disfrutar este momento. No sólo por verla dormir dejándome un hueco vació en mis horas cargadas de llantos, pañales y mamaderas, sino por verla crecer tan sana y fuerte y sobre todo feliz. Uno aprecia todo eso cuando los ve reír, jugar, pero también cuando duermen. Verla dormirse sola, sin teta, sin palmadas ni otro aditivo señala la evolución desde aquel primer día...